Así será el primer hotel Flow en España

El turismo experiencial sigue ganando adeptos, convirtiéndose en un fenómeno. Ya hay un hotel que representa este nuevo concepto, el llamado hotel Flow, cuya esencia es buscar la felicidad de los viajeros de manera creativa y original, con experiencias vitales únicas que ahonden en la felicidad interior y el bienestar, apelando en todo momento al corazón, a las emociones.

Esta nueva marca para hoteles, Flow, nace con el objetivo de satisfacer las últimas demandas y tendencias turísticas y destaca por su compromiso con el medio ambiente y el desarrollo económico y social. Y además pretende ser muy rentable económicamente.

El equipo de Flow tiene claro que se trata de algo más que una simple oportunidad de negocio, ya que supone reinventar el sector hotelero cubriendo necesidades no solo turísticas, sino también vitales, llenando un nicho desatendido hasta la actualidad y que cada vez es más demandado por los turistas. La felicidad activa en estado puro.

En este ambicioso proyecto se está trabajando con esfuerzo, talento, corazón y pasión. La idea es que solo con esa implicación podrán crearse productos que satisfagan las cinco dimensiones experienciales: experiencia física, experiencia intelectual, experiencia social, experiencia emocional y espiritual y experiencia medioambiental.

El lugar elegido para el primer emplazamiento de un hotel Flow es España. Y dentro de nuestro país, se ha valorado especialmente que el destino posea una naturaleza singular, recursos patrimoniales y culturales, una población de al menos 4,5 millones de habitantes en una isócrona de 90 minutos (tiempo de desplazamiento entre localidades), buen clima todo el año y que tenga disponible una superficie construible de 10.000 metros cuadrados.

La búsqueda no fue fácil y se preseleccionaron tres ubicaciones que cumplen los requisitos: el Prepirineo catalán, la sierra de Madrid y Castilla-La Mancha. La balanza se decantó a favor de la primera opción, y se construirá el hotel Flow en Rasos de Paguera (Prepirineo catalán).

El hotel será sostenible y eficiente desde el punto de vista energético. Contará con 65 habitaciones y cinco suites, perfectamente integradas con el entorno para reducir el impacto ambiental. Y se dividirá en cuatro áreas diferenciadas: zona azul (Templo), zona verde (Fórum), zona roja (Ágora) y Explora Center (lugar de diversión y aprendizaje), representando los cuatro elementos (agua, tierra, aire y fuego). Se pretende que alojarse una noche en Flow resulte inolvidable.

El modelo de negocio se aleja del tradicional, y se resume en ofrecer experiencias con alojamiento incluido, sin duda una vuelta de tuerca interesante en su definición, tratándose de un hotel. Sería algo parecido a una venta de forfaits, con actividades fijas en el hotel y otras actividades temáticas que variarán por temporadas, siguiendo una programación establecida.

Fuente: La ruina habitada y Jordi Puig

 

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