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¿Conoces las claves del turismo gastronómico?

Publicado en 16 mayo, 2015
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Si te dicen turismo gastronómico, ¿que es en lo primero que piensas? ¿Te resulta un concepto familiar o completamente ajeno a tu manera de concebir las vacaciones o tu tiempo de relax? De uso relativamente reciente, este término da nombre a la tendencia turística basada en viajar para conocer nuevas y diferentes culturas y experiencias gastronómicas. 

Por ahora, no son demasiados los países que le han dado auténtica prioridad al turismo gastronómico, con una política nacional estatal capaz de generar planes, programas y proyectos a corto, mediano y largo plazo. Algunos de los ejemplos más significativos son Francia, Perú o la propia España. Lo cierto es que cada día se impone más la necesidad de crear nuevas definiciones para homologar este segmento que ya está sentando tendencia a la hora de estudiar turismo online. Según estudios y doctorados expertos en la materia, el turismo gastronómico alude a las personas que durante sus viajes y estancias realizan actividades basadas en el patrimonio cultural gastronómico material e inmaterial en lugares diferentes a los de su entorno habitual, por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año, con el principal fin de consumir y disfrutar productos, servicios y experiencias gastronómicas de manera prioritaria y complementaria.

¿Qué es necesario para un plan turístico gastronómico?

El diagnóstico de un plan global turístico debe contener un detallado inventario de los “recursos gastronómicos y turísticos” con que cuenten las comunidades en la región, a fin de utilizarlo como uno de los elementos indispensables para determinar los segmentos y nichos de mercado, distancias potenciales de desplazamiento -local, regional, nacional e internacional-, el tipo, la ubicación y monto de las inversiones que han de venir a reforzar la planta turística de la localidad, comunidad, municipio, comarca, región, estado o país.

Los puntos incluyen:

a) Alimentos, bebidas y utensilios tradicionales.

b) Atracciones y actividades gastronómicas.

c) Producto gastronómico y turístico.

Para desarrollar turismo gastronómico por parte del viajero sólo son necesarias un montón de ganas de viajar, saborear y paladear los platos típicos y las experiencias gastronómicas de la zona, relacionadas con lugares, paisajes, costumbres y tradiciones del folklore propio de cada zona. Por otra parte, los gobiernos deben potenciar el conjunto de recursos gastronómicos (alimentos, bebidas, utensilios tradicionales, atracciones, actividades y productos gastronómicos) que generan una capacidad de atracción suficiente para inducir a un viajero a realizar los esfuerzos necesarios para desplazarse hacia él.  La base se trata de aprovechar un territorio que, con una marca, un precio y un lugar en el mercado, mantiene durante una gran parte del año un flujo de visitantes y turistas lo suficientemente numerosos como para convertir esta actividad en una de las bases de su economía y desarrollo. Algunos ejemplos son: Madrid, Barcelona, París y New York, entre otros.

Viabilidad y claves de un plan de turismo gastronómico

Los métodos y criterios que pueden dar lugar a proyectos turísticos y gastronómicos son diversos. La jerarquización de zonas depende, precisamente, de la concentración en calidad o cantidad del inventario gastronómico y turístico que contenga cada una. Realizarla es uno de los pasos decisivos para avanzar sobre el diseño de la estrategia espacial y definir la viabilidad de un plan general. La jerarquización del inventario se debe complementar con el análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), el cual sí suele ser alentador, ya que se han comprobado más fortalezas y oportunidades que amenazas y debilidades.

Es fundamental la elaboración de un profundo y exhaustivo estudio de viabilidad y rentabilidad para que, junto con los resultados del DAFO, se pueda proceder a plantear de manera detallada las recomendaciones para su ejecución y gestión, en un plan con programas y proyectos bien definidos a corto, mediano y largo plazo, que abarque hasta 15 años.

Los expertos apuntan a la expansión y mejora del turismo gastronómico, ya que constituye un recurso fantástico que puede y debe utilizarse a nivel turístico por la mayoría de los destinos turísticos españoles. Hablando del caso español, éste debe aprovecharse de la gran riqueza pesquera y agroalimentaria, de sus abundantes denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas, con unos paisajes espectaculares, una gastronomía con identidad propia, tradiciones, fiestas y eventos por doquier, cocineros de primer nivel y una enorme cantidad de recursos, no sólo debe poner a disposición del turismo estos factores, sino que debe intentar sacarles todo el jugo, siempre desde una perspectiva turística de desarrollo sostenible.

En el caso concreto de nuestra cultura, el sector gastronómico debe aprovechar una tradición tan autóctona y singular como la cultura de las tapas y de los pinchos. Los diferentes trabajos en materia de desarrollo de productos turísticos gastronómicos por varias Comunidades Autónomas y  comarcas y municipios es el que ha aportado las principales claves del turismo gastronómico. Los propósitos son la atracción de un mayor número de turistas -incremento de flujo o tráfico turístico- con una motivación gastronómica y la intención de mejorar la experiencia gastronómica del usuario.

Os damos varios puntos clave fundamentales:

1. Desarrollar el producto desde el origen hasta la mesa, implicando a representantes del sector primario (productores, etc.), secundario (industrias visitables, bodegas, etc.) y terciario (restaurantes, bares, comercios, alojamientos especializados…). De esta forma, el producto turístico será capaz de satisfacer al turista más exigente, aquél que viene con una motivación de descubrir toda la cultura gastronómica de nuestro territorio, más allá de simplemente satisfacer sus necesidades básicas de alimentación.

2. Fomentar la colaboración público-privada entre todas las instituciones y agentes implicados en el producto (Instituciones Públicas, Consejos Reguladores, Asociaciones, …)

3. Propiciar la cooperación y el trabajo en red de todos los agentes del territorio. No cabe otra opción: el trabajo colaborativo y la inteligencia colectiva son básicos para posicionar el destino en el mapa turístico.

4. Apostar por los productos locales, con una filosofía slow food o Km 0. Si no apoyamos nuestros productos locales y nuestros vinos, nadie lo hará por nosotros. Hemos de creer en nuestras propias posibilidades. Y además el turista valora lo característico de cada lugar.

5. Potenciar nuestra gastronomía, la que nos confiere identidad y singularidad, buscando si es preciso en el baúl de los recuerdos. Los platos típicos de cada Comunidad  Autonóma o la historia ligada a determinados platos o alimentos suelen ser muy interesantes para la clientela.

6. Fomentar la innovación en todos los agentes para no convertirnos en un poco más de lo mismo. Implementar la tecnología en cada plan de desarrollo turístico, diseñar páginas web atractivas relacionadas con el turismo gastronómico y portales con información de valor son buenas ideas.

7. Generar nuevas actividades y experiencias relacionadas con la gastronomía. Entre ellas podemos mencionar los paseos gastronómicos, visitas a productores, compras en el mercado, talleres de cocina, degustaciones y catas de productos locales, y muchas otras propuestas singulares.

8. Organizar eventos y actividades singulares que contribuyan a atraer turistas al territorio en concreto. Pero no sólo se trata de organizar eventos, sino más bien de aprovechar éstos para posicionar una oferta permanente.

Fomentar el turismo gastronómico y crear un buen producto está en las manos de todos. No sólo se trata de crear una marca, promocionarla y venderla, sino de satisfacer las expectativas del cliente y mejorar su experiencia de usuario con actividades y eventos amenos e interesantes, alicientes tecnológicos, difusión popular y  estrategias innovadoras. El turismo gastronómico nos ayuda a poner en valor nuestros recursos locales e internacionales, a favorecer el comercio de los productos locales, generando una economía complementaria, y a potenciar nuestra cultura y el territorio, pero lo más interesante es que, además, es capaz de atraer a un turista que permanece más tiempo en el destino, motivado por las múltiples actividades que realiza en él y que gasta hasta un 30% más que un turista convencional. ¡Viajemos con el paladar y disfrutemos de las ventajas del turismo gastronómico!

 
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