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Turismo y redes sociales: couchsurfing

Publicado en 18 diciembre, 2014
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El couchsurfing es una tendencia en alza cuyo nombre se ha expandido a la velocidad de la luz en la red, y que ha provocado un repunte del turismo, fundamentalmente juvenil y universitario, que no puede costearse en tiempos de crisis los tradicionales gastos de hoteles o apartamentos de alquiler. Lo cierto es que en los tiempos que corren y a pesar de la profunda recesión económica, la unión de hospitalidad, intercambio, globalización cultural, uso generalizado de Internet y aparición de compañías aéreas lowcost han producido un cambio importante en materia turística. Aunque a algunos este concepto todavía les suene a chino, lo cierto es que  seguramente, es muy probable que todos tengamos algún conocido que haya puesto en práctica esta práctica. Sin duda, el couchsurfing, del cual hablaremos y analizaremos a lo largo de este artículo, se trata de uno de los muchos ejemplos que apuntan hacia la democratización de la red y el auge de las redes sociales para facilitar nuevas, y más baratas, posibilidades a la hora de realizar una escapada, planear un viaje o gestionar unas originales mini-vacaciones. También constituye un ejemplo a seguir en lo tocante a emprendimiento, innovación y creatividad turística. Conozcamos pues, un poco más sobre este interesante movimiento fruto del afán colaborativo y de las ganas de viajar.

Inicios y bases del couch surfing 

¿Dónde se haya el origen y en qué consiste el couchsurfing, esa palabreja cuya traducción literal quiere decir “el surf del sofá”? Pues esta tendencia es un proyecto que nació hace algo menos de dos décadas de la mano del surfero Casey Fenton, que decidió viajar a Islandia tras conseguir un billete de avión por un pequeño puñado de dólares. La acción de Casey  se puso en marcha al enviar un correo electrónico a nada más y nada menos que a 1.500 estudiantes islandeses en busca de un sofá donde poder dormir. Puede que en aquel tiempo, la mentalidad colectiva imperante considerase la intentona de dormir gratis en sofá o colchón ajeno una idea absurda o descabellada, pero sorprendentemente, medio centenar de personas reaccionaron de manera positiva a la arriesgada de Fenton, que vivió una aventura sorprendente en la que colaboró un amplio espectro de ciudadanos del país. Así, este fenómeno de intercambio comenzó a extenderse entre los surferos australianos y estadounidenses que surcaban el mundo en la búsqueda de la ola perfecta. Para ello, idearon un sistema sencillo en el que cada surfero se alojaba en el domicilio de otro, normalmente pasando la noche en su sofá (couch en inglés). La estancia no consistía en un mero hospedaje gratuito, sino que compartían aficiones, se conocían personalmente y en ocasiones acababan surgiendo grandes amistad, elevando el concepto primigenio de couchsurfing a un intercambio étnico y cultural sumamente interesante y novedoso. Así, se creó la web couchsurfing.org, que comenzó a servir como plataforma cibernética a modo de red social, donde se registraban los usuarios que quisiesen prestar su domicilio y a su vez, acceder al de otros para eliminar barreras socioculturales y económicas y disfrutar de las múltiples posibilidades de conocer otras ciudades del mundo.

El sistema funciona a partir del registro en dicha web, couchsurfing.org. Es necesario dar los datos informativos habituales de cada individuo (documento de identidad, nombre y apellidos, edad, género y dirección postal), pero también información adicional de utilidad para la convivencia como gustos y hobbies personales, estado civil, información de la personalidad y, lo más importante, una foto del sofá, elemento curioso pero de gran importancia, pues al fin y al cabo, es la cama en la que vamos a dormir. Si al viajero le interesa el anfitrión y viceversa, hay trato. La moneda de cambio de la hospitalidad ofrecida por el dueño de la casa es la cortesía de ayudar con las tareas del hogar y, aunque no es obligatorio, la gran mayoría de los couchsurferos llevan un obsequio típico de sus países de origen para compartir con el casero o preparan un plato típico perteneciente a su tradición gastronómica nacional. Por otra parte, cuando el invitado abandona la casa, las dos partes “no contratantes” postean un informe y por lo tanto, generan feedback interesante acerca de su experiencia, que a su vez es visible en el perfil del otro. Esto quiere decir que cuanta más gente se sume a la experiencia del couchsurfing, más referencias existirán en la red sobre el domicilio al que queremos acudir, más opiniones podremos visualidad, y mayor serán la seguridad y el confort a disposición de los viajeros y de los acogedores. Cuando un usuario acumula comentarios de carácter positivo es más sencillo encontrar hogares y conocer las ciudades desde dentro, pudiendo los huéspedes acudir al teatro, a restaurantes típicos, monumentos o lugares emblemáticos de la ciudad.

Así, p0demos considerar el couchsurfing como una tendencia que subvierte la tradicional frase de Paúl Theroux que afirma que “el turista no sabe donde ha estado. El viajero no sabe donde irá.”, puesto que en vez de visitar la ciudad como foráneos, a expensas de visitas turísticas, descifrar mapas o perderse en el metro, el usuario puede disfrutar la experiencia desde dentro, de manera más autóctona y llevándose amistades a su país de origen, ademas de la posibilidad casi siempre consumada de recibir visitas a la inversa, en su lugar natal. El couchsurfing pertenece a la clase de proyectos permiten que se conozcan personas de distintas edades, clases sociales y nacionalidades, dotándolas de una conciencia intercultural y ocasionado una ruptura de barreras muy positiva, además la considerable ventaja que implica el ahorro económico. También la reducción de tiempo invertido a la hora de viajar, ya que ni siquiera hay que desplazarse a una oficina cercana, sólo coger nuestro ordenador o smartphone y buscar un sofá atractivo y un vuelo de bajo coste. De esta manera muchos viajeros personalizan mucho más sus planes turísticos y los adaptan mejor al presupuesto disponible. Además, el couch surfing demuestra a los nuevos emprendedores o a las personas interesadas en estudiar turismo online, que quedan muchos nichos de mercado y posibilidades innovadoras que podemos desarrollar como conceptos empresariales.

Perfil y funcionamiento básico de la web 

La página web de couch surfing posee un sistema de funcionamiento muy sencillo, subdividido en tres áreas: el perfil personal que muestra a los demás las características antes mencionadas, la comunidad de couchsurfers y el sistema de intercambio de sofás. Adicionalmente, existe también un sistema de gestión de las solicitudes de sofás y la posibilidad de intercambiar mensajes privados entre los usuarios. Es importante señalar que el perfil de usuario constituye la piedra angular en su contribución a esta red. Ya de por sí, al tener perfil en la red el cibernauta se convierts en surfer y adquiere la competencia de poder “surfear” en el sofá de cualquiera que acepte su petición que te acepte, pero además, dentro de la propia comunidad local existen subdenominaciones como “hoster”, “coffe or drink” o “traveling”: El hoster es un usuario que dispone de sofá, cama hinchable o habitación de invitados, es decir, dispone de un lugar en el que un surfer puede ser alojado. Sin embargo, el coffe or drink se trata de una persona que no disponen de un lugar físico donde alojar a otro surfer, pero se ofrecen a quedar con ellos para prestarles ayuda y enseñarles la ciudad ó localidad que visitan de manera altruista y gratuita. El traveling es un estado que indica que dicho usuario no está disponible en ese momento para contribuir a la comunidad couchsurfing.  Como señalábamos antes, el sistema de perfiles funciona de una manera similar a eBay, mediante feedback o lo que es lo mismo, comentarios favorables ó desfavorables de otros usuarios que hablan de la experiencia que han tenido contigo.

En cuánto a los grupos, la web de CouchSurfing los ideó para que la gente de una localidad determinada o área geográfica se unificase y pudiese organizar actividades y conocerse. A través de la pestaña “Comunidad” es posible ver que hacen otros couchsurfers cercanos en tu localidad. Así, si tu tienes un huésped durante varios días, puedes llamar a otro host de la misma comunidad para que lo ayude o realice con él alguna actividad interesante. Por ejemplo, en comunidades grandes como Rio de Janeiro se realizan quedadas semanales con un despliegue de doscientas personas. Por último, para buscar un sofá en la página de couch surfing sólo tenemos que pinchar en la sección “Surfear/Hospedar“ de la página web e indicar la ciudad, pueblo o localidad a la que queremos ir. Tras ese paso obtendremos un listado por orden de relevancia con los usuarios disponibles en esa ciudad. Esa pantalla podremosel tipo de usuario que es (hoster, coffe or drink o traveling) y si está verificado (un círculo verde con una V) lo que significa que su dirección ha sido verificada por la administración de CouchSurfing. Una muestra más de que las redes sociales y la tecnología están revolucionando el mundo del turismo y dotándolo de nuevas herramientas.

 

 
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